Uno de los grandes problemas del mercado de los biostimulantes es que, con frecuencia, se explica qué hace un producto, pero no por qué lo hace. En un contexto de agricultura cada vez más exigente, esa diferencia es crítica.
Para el agrobusiness, ya no es suficiente afirmar que un biostimulante “mejora el crecimiento” o “ayuda frente al estrés”. Hoy se necesita entender qué ocurre dentro de la planta, qué procesos se activan y cómo esa activación se traduce en un resultado agronómico medible.
Aquí es donde entran dos herramientas clave que están marcando la evolución del sector: la metabolómica y la transcriptómica.

Más allá del ingrediente: Entender el modo de acción
Un biostimulante no actúa por lo que “contiene”, sino por la respuesta biológica que desencadena. Esa respuesta ocurre a dos niveles fundamentales:
- Nivel metabólico: qué moléculas activas están presentes y cómo interactúan con el metabolismo vegetal.
- Nivel genético: qué genes se activan o regulan tras la aplicación y qué funciones controlan.
Los biostimulantes eficaces son aquellos capaces de inducir respuestas metabólicas y genéticas específicas, alineadas con el objetivo agronómico buscado.
Metabolómica: Identificar qué moléculas importan
La metabolómica es el estudio a gran escala de los metabolitos presentes en un producto o generados en la planta tras su aplicación. Este enfoque permite ir mucho más allá de listas genéricas de ingredientes.
Qué aporta la metabolómica en biostimulantes
- Se han identificado más de 500 metabolitos en determinadas tecnologías foliares.
- Estos metabolitos se obtienen mediante procesos exclusivos de biosíntesis, no como subproductos aleatorios.
- Cada grupo de metabolitos cumple funciones concretas relacionadas con, por ejemplo:
- Crecimiento.
- Eficiencia metabólica.
- Tolerancia al estrés.
Transcriptómica: Medir la respuesta real de la planta
La transcriptómica analiza qué genes se activan o se regulan tras la aplicación de un biostimulante. Es una de las formas más directas de comprobar si un producto está influyendo de verdad en la fisiología vegetal.
Esta técnica permite entender el efecto de los formulados en la planta:
- Ensayos transcriptómicos muestran la inducción de cientos de genes tras la aplicación de determinadas tecnologías.
- En tecnologías foliares, se reporta la inducción de 533 genes relacionados con crecimiento y respuesta al estrés.
- En tecnologías radiculares, se activan genes implicados directamente en, por ejemplo:
- Respuesta a auxinas.
- Elongación radicular.
- Formación de raíces laterales y pelos radiculares.
- División y expansión celular (ciclinas y expansinas).
Esto aporta algo fundamental: Evidencia de modo de acción.
No se trata de observar un efecto final, sino de demostrar que el producto:
- Interviene en rutas metabólicas concretas.
- Activa procesos conocidos.
- Y lo hace de forma coherente con el resultado observado en campo.

De la activación genética al resultado agronómico
El valor real de la metabolómica y la transcriptómica aparece cuando se conectan con el resultado práctico.
Ejemplo: crecimiento y resistencia foliar
En las tecnologías foliares descritas, la activación de genes relacionados con:
- fotosíntesis.
- sistemas antioxidantes.
- metabolismo energético.
se asocia con:
- mayor crecimiento vegetativo.
- mejor tolerancia a estrés abiótico.
- mejora de la eficiencia en el uso del agua.
Ejemplo: Desarrollo radicular y suelo vivo
En el caso de la tecnología radicular, la activación genética se complementa con un efecto prebiótico:
- Incremento de la actividad microbiana del suelo (por ejemplo, a través de las enzimas dehidrogenasa, fosfatasa, β-glucosidasa).
- Mejora de la descomposición de materia orgánica.
- Mayor disponibilidad de nutrientes como el fósforo.
El resultado es un sistema radicular más desarrollado, con mayor capacidad de absorción de agua y nutrientes, y un suelo biológicamente más activo.
Por qué este enfoque marca la diferencia en el mercado
Desde el punto de vista agro trabajar con metabolómica y transcriptómica aporta ventajas claras:
1. Coherencia entre ciencia y resultado
Cuando el efecto observado en campo está respaldado por activación metabólica y genética, el producto deja de depender únicamente del ensayo empírico.
2. Argumentos técnicos defendibles
Podemos explicar
- qué genes se activan.
- qué procesos se estimulan.
- y por qué eso mejora el rendimiento o la tolerancia al estrés, reduce la incertidumbre y refuerza la credibilidad frente al agricultor.
3. Base sólida para la especialización
Este enfoque es el que permite avanzar hacia biostimulantes específicos para cada tipo de estrés o efecto en la planta, ya que cada formulación puede diseñarse para activar rutas concretas.
De la investigación al diseño de producto
Estas herramientas son parte de un proceso tecnológico clave en el desarrollo de soluciones bioestimulantes:
- Fenotipado digital, para validar visual y cuantitativamente la respuesta de la planta bajo condiciones controladas.
- Fermentación de precisión, para producir metabolitos específicos de forma reproducible.
- Formulación de precisión, combinando datos moleculares, ensayos y modelos predictivos.
Este enfoque integrado permite reducir tiempos de desarrollo y mejorar la fiabilidad del producto final.
Conclusión
En un mercado saturado de soluciones biológicas, la diferencia ya no está en el número de ingredientes, sino en la comprensión del modo de acción.
La metabolómica y la transcriptómica permiten:
- Identificar qué moléculas son relevantes.
- Demostrar cómo responde la planta.
- Y diseñar biostimulantes alineados con procesos fisiológicos reales.
Este enfoque aporta seguridad, coherencia y una base técnica sólida sobre la que construir decisiones comerciales y agronómicas sin asumir riesgos innecesarios.