En agricultura, el agua es vida. Pero en cada parcela se comporta de forma distinta: Infiltra más o menos, se retiene mejor o peor y se distribuye de manera uniforme… o no. Y esa diferencia, en la práctica, marca cuánta agua llega realmente a la raíz y cuánto se pierde por escorrentía, percolación profunda o evaporación.
Gestionar el agua con precisión es clave tanto en periodos de sequía como en episodios de exceso hídrico. Cuando el suelo no absorbe bien, el riego o la lluvia pueden “pasar de largo”: El agua corre por la superficie o se pierde siempre por los mismos sitios, dejando zonas secas donde la planta no puede aprovecharla. En situaciones de sequía prolongada, además, pueden formarse costras que dificultan la rehidratación y reducen la humedad disponible. Por eso, más que “aplicar agua”, el reto real es conseguir que el agua entre, se reparta y permanezca en la zona radicular a disposición de las raíces.
Por qué el agua no se comporta igual en todos los suelos
El movimiento del agua en el suelo depende, en gran medida, de propiedades físicas muy concretas que gobiernan su movimiento mediante:
- Infiltración: la capacidad del suelo para dejar entrar el agua.
- Retención: cuánto tiempo puede mantenerse disponible antes de perderse por gravedad o evaporación.
- Distribución: cómo se reparte a lo largo del perfil del suelo y, sobre todo, dentro de la zona de raíces.
Si cualquiera de estas tres funciona mal, la planta puede tener menos agua accesible incluso aunque “sobre el papel” se haya regado o llovido lo suficiente. Y cuando la disponibilidad hídrica es irregular, también lo suele ser la absorción de nutrientes: el agua es el vehículo, y si no llega de forma continua, la nutrición tampoco se comporta de forma estable.
HydraGuard: una solución para optimizar la interacción agua–suelo–planta
HydraGuard se presenta como una solución diseñada para ayudar al cultivo a aprovechar mejor cada gota, actuando sobre cómo el agua interactúa con el suelo. Su formulación a base de polímeros tipo poloxámeros modifica el comportamiento físico del agua dentro del suelo, con el objetivo de generar patrones de humectación más continuos y uniformes e incrementar el tiempo en que permanece disponible para la planta.
Traducido a campo: HydraGuard trabaja para mejorar la eficiencia en la zona donde importa, la raíz, favoreciendo una mayor disponibilidad de agua durante más tiempo, incluso en condiciones exigentes.
Cómo funciona: Dos acciones sinérgicas (infiltración + distribución)
HydraGuard actúa a través de dos mecanismos que se refuerzan entre sí:
1) Infiltración: Facilitar la entrada de agua, incluso en suelos muy secos
HydraGuard ayuda a que el agua pueda penetrar en suelos secos reduciendo la tensión superficial y eliminando barreras que bloquean la infiltración y el contacto con la raíz. En suelos completamente secos, esa primera “entrada” del agua es muchas veces el cuello de botella: si el agua no entra bien, lo demás da igual.
2) Distribución: Mover el agua de forma uniforme en el perfil del suelo
Además de entrar, el agua necesita repartirse. HydraGuard promueve la distribución uniforme a lo largo del perfil del suelo, aumentando la disponibilidad efectiva y la persistencia del agua en la zona radicular para un suministro más constante.
La ciencia detrás del mecanismo: Tensión superficial y mojabilidad del suelo
Reducir la tensión superficial: del “gota a gota” al “film” que humecta
Uno de los puntos clave es la tensión superficial. Cuando es alta, el agua tiende a formar gotas aisladas. Cuando se reduce, el agua puede extenderse como una película fina, aumentando el contacto con las partículas del suelo.
HydraGuard reduce la tensión superficial para que el agua se extienda mejor, acelerando la infiltración y mejorando la penetración. Una menor tensión superficial también favorece que el agua avance más y de forma más uniforme, creando un frente de humectación más amplio. En campo, esto se traduce en rehidratación más rápida en suelos con costra, compactados o muy secos, donde el riego convencional suele ser ineficaz.

Reducir la hidrofobicidad: Cuando el suelo “repele” el agua
Otro problema habitual es la hidrofobicidad: suelos que repelen el agua por recubrimientos orgánicos o por ciclos repetidos de secado–humectación. Es frecuente en suelos arenosos, sustratos con alto contenido en materia orgánica o zonas sometidas a alternancia fuerte de humedad-sequedad.
En este punto entra el papel de los poloxámeros. Estas moléculas recubren las partículas del suelo y se enlazan entre si formando cadenas a través de la matriz del suelo. Estas cadenas permiten que el agua circule a través de ellas impregnando los agregados del suelo y evitando la aparición de zonas secas. Cuando las raíces absorben agua secan el área de suelo a su alrededor, siendo rápidamente rehidratado a través de las cadenas de poloxámeros permitiendo la existencia de un flujo constante de agua hacia las raíces.

Beneficios agronómicos: lo que cambia cuando el agua entra y se reparte mejor
Con HydraGuard el agua infiltra y se distribuye de manera más homogénea, aumentando el almacenamiento de agua en el suelo y la disponibilidad para las raíces. HydraGuard promueve:
- Mejor penetración del agua, incluso en condiciones secas o compactadas.
- Mayor infiltración y, con ello, menor riesgo de escorrentía.
- Agua disponible para la planta durante más tiempo en el suelo
- Soporte de un balance hídrico más estable en el cultivo, conectando la matriz del suelo y facilitando un flujo continuo.
- Mejora de la eficiencia en el uso del agua y apoyo a la absorción de nutrientes, al mantener una disponibilidad constante hacía las raíces.
Evidencia de campo: Qué resultados se han observado
En este tipo de soluciones, la pregunta importante es siempre la misma: ¿qué cambia mediblemente en campo?
1) Infiltración más rápida en arroz
Esta imagen, tomada en un arrozal, refleja como HydraGuard retiene el agua en el interior del suelo evitando su pérdida por evaporación o percolación. En la foto de la derecha, donde no se aplicó HydraGuard, se observa el agrietamiento del suelo debido a la pérdida rápida de agua. Por el contrario, en la imagen de la izquierda se observa que el suelo permanece húmedo y sin síntomas de agrietamiento.

2) Rendimiento y eficiencia con menos riego
HydraGuard permite aprovechar de manera más eficaz el uso del agua. Los ensayos llevados a cabo en condiciones controladas sobre el cultivo de lechuga en condiciones de déficit hídrico permiten afirmar que la eficiencia en el uso del agua con HydraGuard es un 8% superior al control, es decir, por cada hectómetro cúbico aportado al cultivo, este es capaz de incrementar su rendimiento en un 8% más que el control gracias a la acción de HydraGuard.

Eficaz incluso frente a las situaciones más complejas
HydraGuard es una solución eficaz frente a los problemas comunes que los suelos agrícolas plantean en torno a la disponibilidad de agua. Su capacidad para mejorar las condiciones hídricas del cultivo es evidente, incluso en las situaciones más adversas:
- Suelos con costra o con rehumectación difícil tras periodos secos.
- Suelos con hidrofobicidad (repelencia al agua) o con ciclos repetidos de secado–humectación.
- Contextos donde es crítico evitar escorrentía y mejorar la entrada de agua.
- Manejos donde interesa sostener un aporte hídrico más uniforme en la zona radicular.
Eficiencia hídrica que se nota en la parcela
La eficiencia hídrica no empieza en el gotero ni termina en el programador de riego. Empieza en el suelo: en si el agua entra, se reparte y se mantiene disponible donde la planta la necesita.
HydraGuard se apoya en un enfoque físico, tensión superficial, hidrofobicidad, infiltración, distribución y persistencia, para mejorar la dinámica del agua en el suelo y convertir la entrada de agua en el agrosistema en disponibilidad real para las raíces, incrementando la eficiencia del riego y, en consecuencia, el rendimiento del cultivo.